Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender.

El valor, la buena conducta y la perseverancia conquistan todas las cosas y los obstáculos que quieran destruirlas y que se interpongan en su camino.

No se sale adelante celebrando éxitos sino superando fracasos.

El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida.

No encuentres la falta, encuentra el remedio.

Es preciso que soporte dos o tres orugas si quiero conocer a las mariposas.

Lo que no me mata, me fortalece.

En las adversidades sale a luz la virtud.

Llorar, sí; pero llorar de pie, trabajando; vale más sembrar una cosecha que llorar por lo que se perdió.

Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.

¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio. ¿Por qué hemos de temerle?

Tendida en medio de las desdichas, el alma ve mucho.

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.

En la adversidad, el hombre encuentra su salvación en la esperanza.

Nada dura por siempre, ni siquiera tus problemas.

Yo soy una fuerza que camina.

El que con lágrimas siembra, cosechará con alegría.

El valor es hijo de la prudencia, no de la temeridad.